Si tiene un buen proyecto y necesita dinero, busque ayuda en un "ángel inversor"
A pesar del caos fiscal los start-up florecen en Argentina ?

Manual del encuentro con Inversores Angeles
Lo invitamos a participar a una de nuestras reuniones para que cuente el proceso desde adentro cual reality. Ha resultado una calida y gráfica nota. Le agradezco a Ricardo y todos los que participaron con sus comentarios.
Manual del encuentro con ángeles
Cada vez más inversores se animan a apostar a proyectos nuevos que necesitan capitalización para despegar. Congregados en clubes, los inversores ángeles se reúnen mensualmente para analizar los emprendimientos. ¿Cómo son estos encuentros y qué hay que tener en cuenta para participar? Los clubes de ángeles no sólo aportan capital a los emprendedores; también colaboran con su experiencia, contactos y conocimientos.
Los nervios se respiran en el ambiente. Estar frente a un exigente auditorio para demostrar el talento no es una tarea sencilla, pero ahí están. Comienza la presentación, se enciende el cañón y disparan con toda su artillería de números, objetivos y análisis del mercado. Cualquier parecido con un reality show es pura coincidencia. Sin embargo, no es Latin American Idol, ni Pop Star, ni Gran Hermano. Es la vida misma de un emprendedor que todos los primeros lunes de cada mes forma parte de un grupo seleccionado luego de arduo proceso de evaluación y tiene así la oportunidad de mostrar frente a varios inversores ángeles su proyecto para conseguir el capital necesario que le permita despegar.
El impersonal Salón de Usos Múltiples (SUM) ubicado en el barrio de Belgrano es el escenario que cobra vida al verse colmado de personas que tiene un objetivo en común, evaluar y decidir una posible inversión en una empresa nueva y pujante, siempre y cuando despierte su interés.
En la reunión mensual del mes de mayo del Club de Business Angels del IAE, dos proyectos nuevos y uno que previamente había conseguido inversión y que volvía por una segunda rueda, tienen su momento para seducir a los 30 inversores que escuchaban atentos los detalles del negocio, la operativa, las proyecciones y la necesidad de dinero a cambio de una participación en la empresa. En poco menos de 30 minutos deben despertar la curiosidad de este auditorio que observa y escucha en silencio, para que una vez finalizada la presentación comience la etapa de preguntas y respuestas.
Mariano Ruani, director Ejecutivo del Club, recibe a los participantes -inversores y emprendedores-, está atento a que nada falte y logra un clima distendido, mientras los miembros del club se sientan en sus lugares. Café, sandwichs de miga y masas secas pasan de mano en mano, mientras cada uno toma su posición.
Las mesas, dispuestas de tal manera que forman un rectángulo, dejan la cabecera libre, donde un cañón y una notebook esperan la llegada del primer orador.
De esta manera comienza una nueva reunión, o mejor dicho, se cierra un ciclo que empezó tiempo atrás y tiene como coronación este punto, donde los emprendedores presentan su proyecto a los miembros del club, luego de pasar por varias instancias previas de selección. Porque esta noche, sólo dos tendrán la posibilidad de mostrarse.
“El Club trabaja de una manera sumamente colaborativa. Los inversores son voluntarios en todo el proceso. Luego de un primer screening invitamos a los emprendedores a reuniones en las que deben presentar el proyecto en 20 minutos ante un comité de preselección integrado por los mismos inversores. Luego de estas reuniones y de algún otro pedido anterior de información, se seleccionan dos emprendedores para que muestren su proyecto en nuestros foros mensuales donde están invitados todos nuestros inversores”, comenta Ruani.
Nacimiento de ángeles
Los inversores ángeles son aquellos que realizan inversiones con capitales propios en nuevos emprendimientos o empresas incipientes que no cotizan en el mercado de capitales. A cambio reciben un porcentaje de la propiedad. Su objetivo es asociarse en el emprendimiento por un tiempo.
El Club de Business Angels del IAE se creó en mayo de 2005 con el objetivo de reunir a los emprendedores con el capital de los inversores. Motivados por la experiencia de la competencia de Planes de Negocios del IAE, Naves, donde muchos emprendedores terminaban con un excelente Plan de Negocios en sus manos y un potencial emprendimiento que no podían llevar a la práctica debido a la falta de capital, se decidió formar este espacio.
“La idea era crear una nueva generación de emprendimientos que nazcan y se desempeñen de la mejor manera”, afirma Ruani.
Sin embargo, el Club no sólo tiene como intención aportar capital a los emprendedores sino que la idea es que los inversores también colaboren con su experiencia, contactos, conocimientos y que tomen un rol activo.
Con un objetivo similar y sutiles diferencias, en el Club de Inversores Ángeles IG optaron por un modelo que los lleva a invertir en forma conjunta, en vez de hacerlo de manera individual. El procedimiento es parecido: todos los meses llegan planes de negocios y resúmenes ejecutivos a los que se les da una primera lectura. Los que resultan atractivos son convocados a una reunión entre el emprendedor y el comité de inversiones, integrado por siete de los miembros, de un total de 30. Este comité es el que se encarga de analizar los primeros proyectos y se reúnen una o dos veces con el emprendedor. Una vez que se pasa ese filtro, se los convoca a la reunión mensual del club en donde se exponen sus planes. Se evalúan tres proyectos y en 40 minutos tienen que presentarlo y responder a las preguntas que surjan en el momento.
Jorge César Grad, ex socio de PriceWaterhouseCoopers y ex gerente de Business Outsourcing de IBM para América latina, se unió al Club de Business Angels del IAE como parte de su compromiso con el mundo emprendedor. Como miembro del Club ya participó de un emprendimiento y sigue en la búsqueda de un portfolio equilibrado. “Mi experiencia fue muy buena. El trato con los emprendedores pide una posición firme pero muy respetuosa de sus ideas, de sus sueños y de su curva de aprendizaje. Cuando tenemos algo realmente positivo para aportar los emprendedores saben detectarlo y lo toman”, comenta Grad. Antes de tomar una decisión suele revisar más de 50 proyectos hasta encontrar la química que lo lleve a apoyar uno en particular. Entre las premisas que deben cumplir, enumera: escalabilidad, proyección regional y global, estrategias de salida claras dentro de la cadena de crecimiento de la empresa y relación con temas de su conocimiento, entre los más importantes.
Cuando en la Asamblea Anual de Antiguos del IAE del año 2005 Emilio Colunga, socio de Colunga, Bringas y Asociados, se enteraron del club, se integró de forma inmediata y pasó a ser parte del grupo de socios fundadores. Su principal motivación fue realizar un aporte a la sociedad y a la Escuela de Negocios donde se capacitó. Durante estos años invirtió en cuatro compañías: Centro Integral de Servicios Náuticos (reparación y pintado de barcos bajo un sistema de atmósfera controlada), Ecocav (desarrollo de soluciones para la higiene urbana), Compañía Austral de Reciclados (reciclado post industrial de plásticos) y Nedken (biotecnología aplicada a las áreas de salud, nutrición y energía). “En las empresas que decidí invertir el denominador común fue que eran proyectos innovadores que ofrecían oportunidades únicas y donde había mucho espíritu emprendedor y buena química entre las partes”, explica. Y aclara que antes de invertir evaluó decenas de proyectos de muy diferentes características y mercados.
Entrar al cielo
Sin el arcángel Gabriel a la cabeza de este ejército de ángeles, formar parte de estos clubes tiene sus condiciones y la principal es el compromiso. “Uno de los requisitos es que compartan nuestra filosofía y que se tenga en claro que se trata de una inversión de capital de riesgo y por este motivo, no es segura. Después hay que estar dispuesto a dedicarle algo de tiempo, porque no somos un fondo de inversión, en donde la administración se delega a una empresa”, especifica Federico Tessore, director del Club de Inversores Ángeles IG.
“Desde el punto de vista del inversor somos muy cautelosos en el momento del ingreso de un nuevo miembro porque hay temas muy delicados como la confidencialidad de los proyectos que recibimos y el respeto de determinados valores éticos. El Club está abierto a los Antiguos Alumnos del IAE, colaboradores y personas referidas de la competencia Naves”, aclara Ruani, del IAE.
Si bien ambos clubes funcionan de manera similar, no compiten y en cambio se complementan. “Entendemos esta industria de manera que haya múltiples clubes como el nuestro con cierta homogeneidad y confianza entre sus integrantes y no un solo superclub con miles de miembros que no se conozcan entre sí. Estamos totalmente abiertos a co-invertir con otros grupos de inversores o inversores individuales”, agrega.
En el caso del Club de Business Angels del IAE, que reúne a más de 100 inversores, se puede ingresar en cualquier momento del año. “Como requisito pedimos que, como mínimo, se haga una inversión de u$s 20.000 en algún proyecto a lo largo del primer año. Luego de ese período es libre”, comenta Ruani. Como la metodología del Club de Inversores Angeles IG varía en la forma de invertir, para ser parte hay que estar dispuesto a invertir un mínimo de u$s 30.000. “El ingreso no tiene costo, porque no cobramos ni a los emprendedores ni a los inversores. Es una asociación y unimos fuerza para hacer algo es muy difícil de lograr en forma individual por el tiempo que demanda”, afirma Tessore. Al ser un club cerrado la apertura de inscripción se realiza una vez al año. “Estamos pensando en abrirla de nuevo en julio-agosto”, agrega.
El juicio final
Cuando el año pasado Javier Menajovsky, director ejecutivo de Glam Out, tuvo su oportunidad en el Club de Business Angels del IAE, la experiencia de ese día resultó un poco amarga. “La sensación al salir es que nos había ido pésimo y que no íbamos a tener ningún inversor. Me hicieron pocas preguntas y sentí que había poco interés. Me imagino que así se debe sentir cualquiera”, recuerda. Sin embargo, la realidad fue diferente cuando al día siguiente lo llamaron para avisarle que cinco inversores estaban interesados en su empresa. “De los cinco quedaron tres con los que cerramos el deal, ajustando el precio y la participación”, agrega. De esta manera consiguieron los u$s 75.000 que estaban buscando a cambio de 15% de la empresa, con posibilidad de adquirir en el futuro un 9% más.
A fines del 2005, Andrés Montefeltro, director General y presidente de Nedken, junto a su socio Mario Genero, vieron la posibilidad de presentar su proyecto en el Club de Business Angels del IAE. “Estábamos definiendo nuestro plan de negocios y habíamos iniciado la preparación de material en septiembre del 2005, para buscar inversores de tipo Seed Capital o Friends and Families”, afirma Montefeltro. La experiencia en presentaciones frente grupos de personas ayudó en el momento y una característica que les llamó la atención fue el interés que presentaron muchos de los participantes, a pesar del tema altamente tecnológico de la empresa.
El plan requería de una inversión de u$s 500.000 para esa fase inicial de lanzamiento del proyecto. “En estas primeras etapas el componente humano y la confianza son claves, porque la posibilidad de desviarse del plan de negocios es muy alta, ya que está todo el camino por recorrer, y más en un compañía con seis meses de vida”, destaca. Finalmente, con una participación minoritaria, interés en contribuir desde el directorio al soporte de la gestión del negocio y sin demasiadas pretensiones respecto a salidas de la sociedad o valuaciones a futuro, consiguieron la entrada de un inversor. “En definitiva, muy bien, para una empresa que recién empresa y que no desea hipotecar un futuro incierto”, reflexiona Montefeltro.
Como finalistas de la competencia Naves en el año 2004, Gustavo Vodeb, co- fundador y presidente de Conexiones.com, fue invitado a presentar el proyecto frente a club de IAE, recién fundado. Luego de una presentación de 15 minutos que contemplaba todos los aspectos del negocio se prepararon para responder a cualquier pregunta, incluso las menos esperadas. Tras varios meses de idas y vueltas, lograron llegar a un acuerdo con un inversor. La empresa que provee acceso online a los expedientes judiciales como una réplica de lo que se ve en el juzgado, ya cuenta con cliente de la talla del Banco Patagonia, Protección seguros, La Holando Seguros y varios estudios jurídicos. Todo posible gracias a la ayuda de un ángel de la guarda.
Por suerte no somos carroñeros
Titularon..."Inversores ángeles": ¿Existen los financistas no carroñeros?
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Dios los cría y ellos se juntan: los clubes de “inversores ángeles” llegan a la Argentina
Se me había pasado esta nota de la semana pasada en la que aparecimos en El Cronista. Quizás para los lectores del blog un poco repetitivo pero muy importante que se siga difundiendo... Igual, el público se renueva, diría la choqui.Copio el texto por si desaparece dentro de un tiempo del link original.
Dios los cría y ellos se juntan: los clubes de “inversores ángeles” llegan a la Argentina
Ayudan a emprendedores aportando capital. Deben ser proyectos innovadores con gran potencial de crecimiento. En el mundo hay 400.000 inversores ángeles y unos 300 clubes. Aspiran a obtener rentabilidades del 30% anual. En Argentina, ya se formaron dos clubes
Desde la década del veinte que los emprendedores alrededor del mundo cuentan con una “ayuda divina” para financiar sus negocios. Y no necesariamente es que asistan a algún tipo de templo donde un pastor les provea su bendición para la bonanza de sus proyectos. Paradójicamente, ese auxilio es algo más pragmático. Estamos hablando de los famosos “inversores ángeles”, tal como se los bautizó en el mercado. Se trata de aquellos que invierten en un emprendimiento o empresa para hacerla crecer a cambio de una participación accionaria.
Si bien el fenómeno comenzó con inversores aislados, hoy es cada vez más común que se agrupen en asociaciones o clubes. En mercados como el norteamericano y el europeo, en los que estas prácticas son muy populares, el fenómeno de que “dos son más que uno” comenzó hace tan sólo 10 años. Acostumbrado al rezago, en el mercado local recién empieza.
Por lo pronto, acá sólo existen dos entidades que lo llevan a cabo, sumadas a los inversores individuales y a los llamados venture capital o fondos de capital de riesgo. Se trata del Club de Inversores Angeles de Inversor Global (IG) y el Business Angel Club del IAE. Ambos, aunque con modelos diferentes, tomaron experiencias de EE.UU. para su organización. En el primer caso, Federico Tessore, director de IG, cuenta que “la incitativa surgió hace un año cuando nació el club, que está formado por 30 miembros que invierten en forma conjunta”.
Para eso, explica, “hemos estructurado un fideicomiso en el que recaudamos u$s 600.000”. El ejecutivo destacó que la ventaja de trabajar en conjunto es que al ser inversiones de alto riesgo –por lo general se invierte en la primera etapa del proyecto– se diversifica en costos y evaluación.“El monto promedio de inversión es de u$s 100.000”, dijo y agregó que ya han evaluado 50 proyectos y que se están por cerrar unos cuatro.
Por su parte, Mariano Ruani, director ejecutivo del grupo del IAE, señaló que “el club rige bajo la figura de asociación civil y cuenta con 100 miembros, la mayoría graduados de la institución”. En este caso, los inversores, aunque estén nucleados y evalúan los emprendimientos en conjunto, tienen la opción de invertir de modo particular. El club tiene alrededor de 15 proyectos activos y prevén sumar entre 6 y 8 proyectos más para fin de 2008. “El mínimo para invertir es de u$s20.000”, precisó.
En ambos casos, la rentabilidad “aceptable” que se desea alcanzar en cada proyecto financiado está en el orden del 30% anual, quedándose con una participación que varía en promedio entre el 10% y 30% de la empresa financiada. Eso sí, si el proyecto fracasa, es decir no gana, la pérdida es asumida por los inversores. Además, no hay cobro de comisiones para entrar.
Para ganarse el cielo
Ahora bien, ¿qué hay que hacer para conseguir la bendición de estos inversores? En primer lugar, coincidieron ambos ejecutivos, el proyecto, además de ser innovador, tiene que tener un fuerte potencial de crecimiento. Tessore lo ejemplificó de esta manera: “si se invierte en un proyecto u$s 100.000, en un plazo de entre 5 y 8 años se espera sextuplicar la cifra”.
A su vez, deben ser emprendimientos de empresas locales, con potencial de venta a una firma del mismo rubro internacional o más grande que ella.
Sin embargo, aunque todo parezca celestial, la realidad es que son procesos muy lentos de llevar a cabo. Los directores señalaron que tendrían que existir más incentivos fiscales y legales desde el Gobierno para fomentar este tipo de inversiones. De todas maneras, Ruani advierte que “esta práctica recién asoma porque en el país no hay una cultura capitalista arraigada y el emprendedor recién se anima y aprende a entablar negociaciones con este tipo de inversores”. Sin embargo, más optimista, reconoce, que el fenómeno se está expandiendo. “Hoy nos llegan a razón de 10 consultas por mes”. En esta línea, agregó que “una alternativa serían programas desde el estado, como los que se llevan a cabo en el viejo continente, que tiendan a coinvertir y participar en los riesgos y de ese modo, poder financiar proyectos más grandes”. De hecho, en el exterior el monto promedio de inversión duplica al local.
Con todo, desde el Gobierno , mediante la Agencia Nacional de Inversiones (Prosperar), se prometió para este año instrumentar programas de apoyo al desarrollo de este mercado.
De la idea a la empresa

La nota completa "Invento a prueba de vándalos " la pueden ver acá.
Les copio algunos párrafos describiendo el ciclo de un emprendedor-inventor. Para emular…
Busqueda de oportunidad – Inspiración – Acción – Inversión – Resultados
Parece fácil no?
Antecedente de los emprendedores.
…Descorjet, el primer descorchador de vino espumante del mundo que en 2001 ganó el primer premio en el Salón Internacional de Inventos en Ginebra y que en la actualidad se vende en países como Estados Unidos, España, Francia, Alemania, Italia, Australia y Nueva Zelanda. Con este producto, además, obtuvieron en 2002 el primer premio de la Competencia Naves, que organiza la escuela de negocios IAE.En busca de oportunidades de manera sistemática.
“Hugo y yo somos inventores profesionales con mucha experiencia y nada de lo que emprendemos es fruto de la casualidad o la improvisación, sino que en forma sistemática y metódica buscamos problemas técnicos relevantes que, además, representen una oportunidad comercial concreta”, define Fernández.Inspiración!
El puntapié inicial fue una nota publicada en un diario en diciembre de 2002, con el título: “Pusieron 108.000 cestos de basura y sólo quedan 15.000”. Al final de la nota había una reflexión que fue todo un desafío para los inventores y una señal de una oportunidad concreta: “Los organismos públicos y las empresas privadas, estaban intentando diseñar un modelo de cesto irrompible y difícil de arrancar o robar, pero nadie lo había logrado aún…”.La acción!
Si bien esta nota fue leída por muchas personas, sólo ellos identificaron una oportunidad para emprender. Y la encontraron. Al día siguiente empezaron a delinear las maquetas generales y una semana después tenían el primer prototipo del producto. El 2 de enero de 2003 comenzaron con las pruebas reales en un lugar con mucho tránsito de personas, Plaza Constitución. “Durante más de un mes fuimos y vaciamos diariamente la basura, llevando estadísticas del número de usuarios, cantidad y tipo de deshechos y haciendo mejoras”, destaca Fernández. Entre los meses de enero a mayo hicieron un relevamiento de la situación de los cestos papeleros convencionales en toda la Ciudad.Los inversores
Todo iba sobre rieles. Tenían identificado un problema y detectaron una oportunidad de negocio. Sólo tenían que comenzar a fabricar y vender y, para ello, necesitaban de una empresa y dinero. En enero de 2005 constituyeron el primer embrión de la sociedad y se acercaron nuevamente al IAE en búsqueda de asesoramiento. La experiencia lograda con el Descorjet les permitió superar con éxito la dura tarea de afrontar un panel de 40 inversores que se reúne mensualmente en el Club de Angels Investors, donde demostraron la viabilidad de su proyecto. En mayo de 2006 nació EcoCav.La empresa
“Los inversores vieron información relevante e invirtieron. Entonces pudimos formar la empresa, se hicieron las matrices y empezamos a fabricar con un pedido de 3.000 cestos realizado por el GCBA”, afirma Fernández. Luego de la reunión con el club de ángeles, ocho inversores decidieron sumar capital por un total de U$D 340.000. De esta manera, la empresa quedó constituida. Fernández y Olivera tienen el 40% mientras que el 60% restante está divido entre los ocho socios inversores.Resultados
Desde la fundación de la empresa hasta la fecha, venden un promedio de 10.000 cestos por año en la Argentina, en ciudades que incluyen Buenos Aires, Rosario, la municipalidad de San Isidro, San Martín de los Andes y algunas de la provincia de Entre Ríos. Estas cifras pueden dispararse si se concretan las relaciones establecidas con el gobierno de San Pablo, donde se vandalizan a diario 500 cestos. Los contactos para vender 20.000 están muy avanzados.
Comentario: Es interesante resaltar (entre muchas otras cosas) que la acción comienza mucho antes que la inversión.
La City también tiene sus angeles.
Mónica Fernandez nos hizo una nota acerca de inversores ángeles para la Revista Apertura publicada en la edición de Marzo.Pueden bajar la nota en pdf. “La City también tiene sus ángeles”.
Buena nota, normalmente confunden algunos términos o montos o algo. Esta creo que es una de las mas claras...
Algunas pastillitas:
Dependiendo el riesgo se puede multiplicar hasta por diéz la inversión. También
existe la posibilidad que no se obtenga ningún retorno (lease: se pierda todo).El dinero no lo es todo hay también una motivación personal de crear una nueva empresa. Muchos lo toman como una segunda carrera.
Estas inversiones son poco líquidas, es decir que no se puede retirar el dinero en el momento que se desee (como en la bolsa) sino cuando la oportunidad lo permite. (nota: esto penaliza la valuación).
El riesgo bursátil, bancario y financiero en la Argentina es a veces mayor que en alguno de los proyectos que están en marcha. (Una buena pero...) ...hay un alto riesgo implícito y plazos de inversión que para el país son largos.
Se buscan emprendimientos de alto valor agregado, basados en conocimiento. El foco no está en emprendimientos de capital intensivo sino de conocimiento intensivo.
Video: Inversores Angeles para emprendedores
Nunca lo puse en el blog así que quizás ahora sea un buen momento. Seguramente en un programa de televisión no se puede tocar cada punto en profundidad pero sirve como panorama para los que están empezando.
1er Bloque
- Que son los inversores ángeles.
- Diferencias con Fondos de Inversión. Pero si quieren leer en mas detalle las pueden ver acá.
2do Bloque
- El inversor no da prestamos va a riesgo.
- Que aporta además del dinero.
- Cuanto se involucran los inversores.
- Perfil: Conexiones Judiciales, otra inversión que hicimos.
- Como hace el emprendedor para presentarse a un inversor ángel. Proceso de selección del Club de Business Angels.
- Que debe tener un Plan de negocios. Falencias?
3er bloque
- Mentorear proyectos?.
- Desde cuando funciona el Club, como nació.
- Cuanto llevamos invertidos (a principios de 2007)
- Que es un proyecto innovador.
- Algun consejo final?
Viento a favor para el retorno de los capitales de riesgo
Viento a favor para el retorno de los capitales de riesgo
Felicitaciones Gustavo y Walter de Conexiones.com, siempre nos hacen quedar bien. :)
El feeling fue clave para cerrar el Acuerdo
También incluye un pequeño Glosario.
En Busca de Fondos – El Cronista IT Business
Les dejo la nota “En Busca de Fondos” de El Cronista Comercial del martes pasado. Pueden bajarla, no se si se lee bien pero al menos pueden ver las fotitos de Tobías y mia. (caripela por 200…)Nos consultaron a varias personas del ambiente acerca de inversión de capital de riesgo en tecnología. Ademas de hacer autobombo :-) es interesante.
Si no se lee en el scan aca va el texto (aunque los cuadritos los van a tener que leer del documento).
En busca de fondos.
El Cronista, IT Business 2007-09-25
El capital de riesgo juega un papel clave para los emprendimientos tecnológicos que dan sus primeros pasos. Cómo se manejan, las condiciones que deben reunir los proyectos y cómo se desarrollaron algunas experiencias exitosas.
Thomas Edison transformó su idea de la lamparita de luz en una gran empresa: General Electric. Alexander Graham Bell intentó venderle el teléfono a la Western Union; ante su negativa, creó AT&T. "Los norteamericanos han construido una industria para poder financiar a los emprendedores que surgen de los laboratorios de las universidades. La clase emprendedora e innovadora que puede interactuar competitivamente con el mundo es un capital preciado. Y la Argentina no está mal; éste es un país que llama mucho la atención por la vitalidad de su sector emprendedor. Hay una masa crítica de emprendedores que está dispuesta a asumir riesgos", grafica Lisandro Bril, especialista en la gestión de capitales de riesgo.
Los capitales de riesgo son todavía una industria naciente en el país. Según la organización global Endeavor, cuyo objetivo es desarrollar emprendedores en países emergentes, existen en la Argentina 21 actores de venture capital y private equity. Los primeros son capitales que entran en las etapas iniciales de la empresa, mientras que los segundos se caracterizan por participar en compañías ya consolidadas. "Estos actores son de la Argentina, América latina y Estados Unidos, en su mayoría", asegura Alejandro Mashad, director ejecutivo de Endeavor.
Concentrados
En 2001 había 40 fondos de inversión. Más allá de la crisis local, en el mundo existe una tendencia a la concentración de los venture capital. Los capitales de riesgo en el país suman -según Endeavor- unos u$s 100 millones dispuestos a invertir en TICs, servicios offshore, biotecnología y telecomunicaciones, entre otros rubros. El club de inversores ángeles del IAE (los "ángeles" son los que dedican entre u$s 1 y 2 millones) nuclea a 90 inversores.
"Exigimos que se invierta al menos u$s 20.000 en un proyecto; de ahí en más, los montos varían bastante según la magnitud de las iniciativas. En conjunto se han invertido en proyectos más de u$s 500.000. Hay que entender que este tipo de inversiones son de alto riesgo y que pueden resultar en una pérdida total. Entonces, cada inversor evalúa qué porción de su patrimonio está dispuesto a arriesgar", dice Mariano Ruani, responsable del Club de Ángeles del IAE.
El primer fondo que gestionó Bril (Holdinvest, Hicks Muse, Pymar) reunió u$s 20 millones de dólares. MercadoLibre fue una de las compañías destinatarias de ese fondo; también invirtió en la rosarina Amtek, que a finales de los "90 tenía 15 personas y rápidamente pasaron a 250. Hoy la firma se llama Neoris y factura más de u$s 100 millones. Otro caso de crecimiento apoyado en inversiones es el de Globant, especializada en exportar soluciones y servicios de software.
"En 2003 veíamos que los países desarrollados estaban derivando su producción de software hacia los países no centrales. Es decir, sabían que el mercado de las TICs era grande pero que no podían sustentar ese crecimiento. Por eso empezaron a derivar el desarrollo hacia otras regiones, y así surgieron las 3i (Irlanda, Israel e India). Desde Globant no veíamos un claro líder en América latina que pudiera dar servicios globales al mundo. Nuestra empresa nació pensando globalmente, donde el mundo era y es nuestro mercado potencial", afirma Guibert Englebienne, ejecutivo y fundador de la compañía.
Globant se inició con u$s 5.000 que sus socios tenían ahorrados; a partir de ese momento reinvirtieron todo lo que ganaban. Dos años después de haber fundado la compañía y con 120 empleados, llevaron adelante su primera ronda de inversión. Para junio de 2005 recurrieron al fondo de Venture Capital FS Partners, que invirtió u$s 2 millones. Para cuando llegó la inversión, Globant ya facturaba u$S 3,5 millones por año. Este año prevén facturar entre u$s 22 y 24 millones."
"Ahora iniciamos una segunda ronda de inversiones, donde nuestro objetivo es alcanzar una facturación de u$s 40 millones y 1.200 personas para 2008 (hoy trabajan 600 personas). Es una mezcla de pasión, creación de buenos equipos y ser exigentes en la forma en que ejecutamos nuestros trabajos", cuenta el ejecutivo de Globant.
Científicos a las empresas
La clave para este tipo de inversiones es unificar el potencial científico tecnológico del país con la capacidad emprendedora. Tobías Schmukler, creador del fondo Innovatekné, reconoce que existe gran cantidad y calidad de científicos y emprendedores en el país, pero dice que no se los llega a valorar. "Hoy se ve al emprendedor como alguien que no tuvo la capacidad de trabajar en la gran multinacional y por eso tuvo que hacer algo por su cuenta. Por otro lado, producto de las políticas de los últimos 15 años no existió la iniciativa emprendedora en los ámbitos científicos", grafica Schmukler, cuya compañía financia proyectos desde el inicio, con montos que llegan hasta los u$s 100.000 en primera vuelta y otro tanto en segundo término.
La construcción de una industria de capitales de riesgo requiere la integración entre políticas públicas, económicas, fiscales y jurídicas; más un liderazgo estatal y privado que marque el rumbo. "De nada sirve el desarrollo tecnológico si no tiene repercusión en la sociedad. El mercado de capital de riesgo demanda transferencia del sistema científico al sistema productivo. Es una de sus funciones: trasladar las ideas de los científicos al sistema productivo", dice Tulio del Bono, titular de la Secretaría de Ciencia y Tecnología.
La Secyt está gestionando para el próximo año un fondo de $ 15 millones para entregar como crédito fiscal a inversores de riesgo. El monto puede llegar hasta $ 30 millones. La idea de esta iniciativa es que se complemente con los subsidios y créditos otorgados por el FONTAR, que este año sumaron $ 150 millones y para 2008 están presupuestados en unos $ 200 millones. "El verdadero capitalista de riesgo es aquel que tiene no solamente el capital para invertir sino también la habilidad y el olfato para detectar las buenas ideas que están en los escritorios de los inventores, y transformarlas en buenos negocios", asegura Del Bono.
La Secretaría realizó un estudio entre un grupo de empresas desde 1998 hasta 2002, en el que compararon aquellas firmas que habían hecho alguna innovación productiva con un crédito o subsidio del FONTAR contra las que no lo habían hecho. La conclusión fue la siguiente: las que no habían invertido bajaron su facturación hasta un 25%, y las que sí aumentaron su facturación un 18%. En plena crisis, las que hicieron alguna innovación tecnológica lograron crecer.
"Los incentivos funcionan en las economías de mercado. Una primera señal que debería dar el liderazgo político - económico, si quiere potenciar las inversiones de riesgo, es que el sistema de las AFJP pueda transformar el ahorro de largo plazo en inversión de largo plazo. Hoy no invierten en capitales de riesgo porque, para hacerlo, la regulación del Estado obliga a la calificación de los fondos y no hay calificadora de riesgo que pueda emitir una calificación sobre una idea y un proyecto a futuro", dice Bril.
En la Argentina hay oportunidades en TICs, biotecnología, agronegocios y servicios offshore. Algunos recomiendan mirar ejemplos del exterior. "El MIT (Massachusetts Institute of Technology), a través del concurso 100K, creó en los últimos 15 años fondos por u$S 10.000 millones y 85 empresas. En la Argentina tenemos un sistema científico maduro y sub aprovechado, lo que nos hace pensar que en los próximos años podríamos replicar lo que ocurre en el MIT", concluye Schmukler.
El Blog Inversor Angel en la Revista Apertura
Aparecimos en la revista Apertura del mes de mayo en la nota titulada “Guía de Inversiones Alternativas” escrita por Eduardo Caspani. Acá les dejo la nota para bajar (en pdf).Algunas declaraciones y foto...incluso hay un recuadro que cita el blog, un extracto de este post de VCs.
En la nota hay dos recuadros uno dedicado a Warren Buffet y otro del blog Inversor Angel!!!…nos vamos para arriba…Ja!
Gracias, Eduardo.
Alternativa no tradicional para financiar emprendimientos
Si quieren la copia en el formato original la pueden bajar acá.
Una alternativa no tradicional para financiar mi emprendimiento
Por José Luis Segade
¿Banqueros extravagantes? ¿Financistas millonarios? ¿Inversores adinerados? No, simplemente gente común que a lo largo de su carrera logró acumular tres factores que quieren compartir con quienes les interese: algo de capital, bastante experiencia, y muchas ganas de participar en un “start up” exitoso.
Tengo una idea que considero prometedora, y el primer obstáculo aparece a la vuelta de la esquina: no cuento con el capital suficiente para concretarla. ¿Qué alternativas de financiación tiene una persona que busca fondos para iniciar su propio emprendimiento?. Para una gran empresa con una extensa trayectoria y un nombre en el mercado, conseguir dinero para encarar nuevos emprendimientos muchas veces resulta un simple trámite. Pero para quienes cuentan con una idea de negocios, pero como contrapartida no cuentan con los fondos suficientes para transformarla en realidad, el camino suele ser bastante más arduo, y el simple trámite puede convertirse en un camino hacia la frustración. Es así que muchos abandonan la idea antes de empezar, pensando que “si un banco no me presta el dinero, no tengo otro lugar dónde conseguirlo”.
De este modo, muchos emprendimientos pasan a formar parte de una larga lista de brillantes ideas que nunca llegan a concretarse. Sin embargo existen otras maneras de conseguir financiación, una de las cuales si bien hace tiempo es conocida en otros lugares del mundo, hace muy poco tiempo hizo pié en la Argentina: los ángeles inversores (“business angels”).
Gente con recursos y experiencia
Definidos como individuos que han tenido éxito en sus carreras, que a lo largo de ellas han acumulado cierto capital, y que además cuentan con experiencia en negocios, los ángeles inversores van en busca de ideas y emprendimientos en donde invertir su capital y volcar sus conocimientos. Una vez que los encuentran, sus beneficiarios (dueños de la idea) reciben a cambio no sólo el capital necesario sino también el asesoramiento y “know how” del ángel inversor. Es así que a estos fondos se los conoce usualmente como aportes de “dinero inteligente”, compuesto por una conjunción de tres elementos invalorables a la hora de emprender un negocio: dinero, experiencia, y conocimiento. Y si esto no fuera suficiente, le agregan su red de contactos adquiridos a lo largo de su trayectoria laboral y profesional.
Claro que lograr que quienes necesitan el dinero por un lado y los “ángeles” por el otro logren encontrarse, no es una tarea fácil, razón por la cual existen en el mundo diferentes asociaciones de “business angels” que los agrupan, y que al mismo tiempo reciben proyectos de todos aquellos emprendedores con ideas concretas de negocios.
En nuestro país, el Club de Business Angels del I.A.E. (la escuela de negocios de la Universidad Austral) es el que tomó la idea, fundando en el año 2005 el primer club de estas características en nuestro país.
Apoyo a los nuevos emprendimientos
“La idea surgió ante la necesidad de apoyar a los nuevos emprendimientos” dice Mariano Ruani, – Director Ejecutivo del Business Angels Club. “ El Centro de Entrepreneurship del IAE (Escuela de Negocios de la Universidad Austral) lleva adelante una competencia de planes de negocios llamada NAVES. Muchas veces se proponían empresas muy interesantes pero no podían hacerlas realidad por falta de dinero. Teníamos conocimiento de grupos de “ángeles” en escuelas de negocios de Estados Unidos, como el MIT o Stanford, esperando ansiosos la generación de nuevos proyectos. Inspirados en estos grupos investigamos cómo funcionaban, estuvimos en contacto con algunos y fuimos adaptando el modelo a nuestra realidad local.”
El dinero no es lo único
Si bien el dinero es importante, no es lo único que estos “ángeles” brindan a los emprendedores con ideas, según explica Ruani: “Estamos constantemente buscando proyectos innovadores para invertir en ellos, y no solamente dinero. Los inversores, empresarios exitosos, les dedican tiempo, aportan su experiencia, sus conocimientos y sus contactos que son sumamente valiosos. Recibimos proyectos de NAVES, o por referidos, o por nuestra página web www.BusinessAngelsClub.com.ar. Estos proyectos los vamos preseleccionando con los mismos inversores. El Club no funciona como un “matching fund” ni tenemos un staff que se dedique a presentar proyectos a inversores que no conocemos, sino que funciona precisamente como un Club, en donde los socios se conocen, interactúan, aprovechan mutuamente sus experiencias y hacen un trabajo en conjunto. El Club no funciona tampoco como un fondo que agrupa capital y tiene un órgano centralizado de decisión, sino que cada inversor decide en qué proyecto invertir y qué monto. Los inversores co invierten y esto hace posible que el grupo pueda encarar proyectos más ambiciosos de los que podrían afrontar individualmente.”
El rango de inversión en este club de ángeles buscadores de emprendimientos es variado, y va desde los 50.000 a los 150.000 dólares, pudiendo llegar a 500.000 dólares en algunos casos especiales en que deba comprarse algún tipo de maquinaria.
La corta edad de este club no ha sido un obstáculo a la hora de sumar emprendimientos. “El Club en poco mas de un año de vida ya ha realizado ocho inversiones en siete proyectos diferentes” se entusiasma Mariano Ruani “. Uno ha sido presentado por una segunda ronda de financiamiento y se ha vuelto a aportar capital. Actualmente los siete emprendimientos están en etapa de crecimiento. Asimismo” agrega, “el mínimo monto invertido en uno de los proyectos ha sido 50.000 dólares, mientras que el máximo ronda los 600.000 dólares. En total ya llevamos invertidos aproximadamente 1.750.000 dólares y se están analizando otros proyectos por más de 1.000.000 de dólares adicionales.”
La pregunta entonces surge casi espontáneamente. ¿Cualquiera puede acercarse a este club a presentar su proyecto?. La respuesta del Director Ejecutivo del Club es inmediata.
“Cualquier emprendedor puede acercarse a presentar un proyecto. Los proyectos buscados son aquellos con un alto potencial de crecimiento e innovadores. Las innovaciones no solamente son grandes invenciones sino que pueden ser nuevas formas de comercializar, nuevas formas de producir, etc. Debe ser un proyecto que genere un valor diferencial que pueda ser potenciado por nuestros inversores.”
Y si la condición de contar con un proyecto como el mencionado se cumple, los pasos a seguir para contactarse con el Business Angels Club no parecen demasiado complicados.
Estos son los pasos a seguir
“Los pasos a seguir son muy sencillos,” afirma Ruani. “Les pedimos que en primera instancia nos envíen un resumen ejecutivo del proyecto. En nuestra web tenemos un formato que nos ayuda a que el proceso de evaluación sea más rápido. Una vez hecho esto invitamos a los mejores a que presenten su proyecto en 20 minutos ante un reducido grupo de inversores que hacen las veces de panel de preselección. De los proyectos que seleccionamos invitamos dos a nuestras reuniones mensuales donde están invitados todos los inversores. En esta reunión deben volver a presentar su proyecto y es donde se ganan el interés de los inversores. Posteriormente a esta reunión, con los interesados en firme vamos teniendo sucesivas reuniones de profundización con el fin de entender el negocio y llegar a un acuerdo.”
El mensaje final de Mariano Ruani es un llamado a quienes estén en busca de dinero inteligente para sus proyectos: “Para seguir creando empresas innovadoras, me gustaría convocar a los emprendedores a que ingresen a nuestra página web www.BusinessAngelsClub.com.ar, se interioricen y envíen proyectos.

